Colombia no necesita más deuda: necesita coraje
Vivimos tiempos en los que resulta más fácil prometer que cumplir, más rentable políticamente ofrecer "gratuitamente" todo tipo de subsidios que decir la verdad incómoda: el dinero no crece en los árboles y cada peso que el Estado gasta sin respaldo hoy es un peso que pagarán con sangre las generaciones que vienen detrás. El problema de la deuda pública en Colombia no es un fenómeno aislado ni un error de cálculo técnico; es un síntoma de una enfermedad mucho más profunda: la irresponsabilidad fiscal endémica y la falta de coraje político para enfrentarla. De nada sirven los planes de "ajuste fiscal gradual", las comisiones de expertos, los interminables debates sobre nuevas fuentes de ingresos o los slogans de "justicia social" financiados con déficits, si cada año seguimos sumando billones de pesos a la deuda nacional. Mientras el gasto deficitario continúe, cualquier promesa de consolidación fiscal es una burla a la inteligencia pública. Según datos del...