Estado voraz, libertad en retroceso
Hay ideas que incomodan no por su forma, sino por su contenido. Sostener que el Estado, cuando se expande sin límites efectivos, termina erosionando la libertad, la propiedad y las bases mismas de la cooperación social, no es una provocación retórica; es una hipótesis que encuentra respaldo tanto en la teoría económica como en la experiencia histórica. En el contexto actual de Colombia, esta discusión deja de ser abstracta y se convierte en una necesidad analítica urgente. Conviene empezar por lo elemental: la riqueza no surge del decreto, ni de la planificación central, ni de la voluntad política. Surge de la interacción descentralizada de millones de individuos que producen, intercambian y asumen riesgos bajo expectativas de beneficio. El Estado, por definición, no participa en ese proceso como generador directo de valor; su función es, en el mejor de los casos, establecer un marco institucional que permita que ese orden espontáneo emerja. Sin embargo, cuando ese marco se transforma ...