La ciudad no se construye con discursos
Durante años, en Barranquilla se instaló una idea silenciosa pero persistente: que el desarrollo podía esperar, que la ciudad era apenas un punto de paso, un lugar funcional sin mayores aspiraciones estructurales. No era una capital política como Bogotá, ni un centro industrial consolidado como Medellín, ni un nodo logístico estratégico como Cali. Era, en muchos sentidos, una ciudad contenida en sus propias limitaciones. Sin embargo, algo cambió. Y ese cambio no vino de una narrativa épica ni de una revolución discursiva, sino de una decisión mucho más concreta: construir. Esa decisión tiene nombre propio en el debate contemporáneo: Alejandro Char. Un perfil atípico en la política colombiana reciente, no por carecer de poder, sino por la forma en que lo ejerce. Ingeniero de formación, su lógica de gobierno ha sido eminentemente ejecutiva: resolver problemas a través de obra pública. En un país donde la política suele moverse entre la retórica moral y la confrontación ideológica, su est...