Las ovejas descarriadas
Hubo una época en la que las portadas de los periódicos estaban dominadas por un tema que estremeció la conciencia del mundo: los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia católica. Durante años, la explicación institucional se repitió con una consistencia casi perfecta. Se hablaba de "ovejas descarriadas", de sacerdotes que habían traicionado los principios de la Iglesia, de individuos que actuaban por cuenta propia y cuya conducta no podía confundirse con la esencia de una institución de más de dos mil años de historia. Aquella respuesta abrió un debate profundo que trascendía la religión. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de una organización cuando sus miembros delinquen? ¿En qué momento deja de ser un problema de individuos aislados para convertirse en un problema de liderazgo, de cultura institucional o de mecanismos de control? El mundo comprendió que una institución no puede ser condenada únicamente por las acciones de uno de sus integrantes,...