EL ESTADO NO PUEDE SEGUIR VIVIENDO DEL ESFUERZO DE LOS CIUDADANOS
Hay una contradicción que Colombia no debería aceptar, independientemente de quién gobierne: que un Estado incapaz de controlar su propio crecimiento termine exigiéndoles cada vez más sacrificios a quienes sostienen la economía con su trabajo, sus empresas, sus inversiones y sus emprendimientos. Durante años hemos escuchado discursos sobre austeridad, eficiencia, justicia tributaria, reactivación económica y transformación institucional. Sin embargo, cuando aparecen los problemas fiscales, cuando el presupuesto no alcanza o cuando la deuda amenaza con convertirse en una carga insostenible, la solución parece repetirse: buscar nuevos impuestos, ampliar las obligaciones de los contribuyentes y trasladarles a los ciudadanos el costo de las decisiones públicas. ¿Hasta cuándo? ¿En qué momento vamos a discutir seriamente cuánto debe gastar el Estado antes de preguntarnos cuánto más puede cobrar? La reciente Ley de Rescate Económico del Gobierno de Abelardo de la Espriella vuelve ...