Idealismo sin cálculo
En Colombia se ha instalado una paradoja que merece una reflexión menos visceral y más rigurosa: una parte de la juventud, organizada o no, abraza marcos ideológicos de izquierda con una convicción moral intensa, pero con una evaluación económica frecuentemente incompleta de los costos, los incentivos y las restricciones que enfrentan esas propuestas cuando se convierten en política pública. No se trata de negar la legitimidad de sus preocupaciones —desigualdad, acceso a educación, precariedad laboral—, sino de examinar con precisión si los instrumentos que respaldan son coherentes con los resultados que esperan. Para aterrizar el debate, conviene empezar por los hechos básicos del entorno. Colombia hoy convive con una inflación que, aunque ha cedido respecto a sus picos recientes, erosionó el salario real durante varios trimestres; con un mercado laboral que muestra tasas de desempleo moderadas pero con una informalidad persistente superior al 50% en varias ciudades; y con un cr...