El país que Petro nos deja
Colombia se acerca al final de uno de los períodos presidenciales más controvertidos de su historia reciente. Más allá de simpatías o rechazos ideológicos, resulta imposible negar que el gobierno de Gustavo Petro ha generado un nivel de polarización política que pocas veces había alcanzado semejante intensidad en la vida nacional. Lo que para unos representó la llegada de un proyecto de transformación social largamente esperado, para otros significó el inicio de una etapa de incertidumbre económica, debilitamiento institucional y pérdida de confianza en el rumbo del país. La historia demuestra que las naciones no prosperan únicamente por la nobleza de sus intenciones. Prosperan cuando sus instituciones funcionan, cuando existe confianza para invertir, cuando la ley se impone sobre la violencia y cuando las reglas del juego permiten que millones de ciudadanos puedan construir proyectos de vida estables. En ese sentido, la discusión sobre el legado del actual gobierno no debe...