La Trampa Mental del Voto
Ayer Colombia volvió a votar. Millones de ciudadanos acudieron a las urnas para elegir senadores y representantes a la Cámara, repitiendo uno de los rituales más importantes de cualquier democracia: delegar poder político. Sin embargo, más allá de los resultados electorales, de los nombres que ganaron o de los partidos que celebran, hay una paradoja profunda que rara vez se discute con suficiente honestidad intelectual. En el debate público colombiano se repite constantemente la idea de que vivimos una lucha entre dos visiones radicalmente distintas del país: la izquierda y la derecha. Pero cuando se observa con atención el contenido real de muchos discursos políticos, aparece una contradicción incómoda: las estructuras argumentativas de ambos bandos suelen ser sorprendentemente similares. Lo que cambia no siempre es la lógica del discurso, sino la identidad del político que lo pronuncia y, sobre todo, lo que cada ciudadano ya tiene instalado en su mente. Esa es la verdader...