Igualar la pobreza
Hay ideas que no se presentan como lo que son, sino como lo que prometen. En la Colombia actual, pocas narrativas han ganado tanta fuerza como aquella que, bajo el discurso de justicia social, equidad y reparación histórica, termina proponiendo —de forma fragmentada pero constante— una reconfiguración profunda de los incentivos económicos. No se trata de una ruptura abrupta, sino de una acumulación progresiva de decisiones que, tomadas de manera aislada, parecen razonables, pero en conjunto alteran el equilibrio entre producción, inversión y distribución. Ese es el punto donde la discusión deja de ser ideológica y se vuelve estructural. Cuando se analizan las posturas de figuras como Iván Cepeda Castro o incluso del propio Gustavo Petro, no se encuentra una defensa explícita de la abolición del mercado. El problema no está en la retórica formal, sino en la lógica acumulativa de sus propuestas: mayor intervención estatal, presión fiscal creciente sobre sectores productivos, expans...