Cómo el gasto en educación superior nos deja más pobres y menos preparados
Se nos ha dicho hasta el cansancio que la educación es la clave del progreso, el gran igualador social, el motor que impulsa el desarrollo de un país. Y aunque esta afirmación tiene mucho de verdad, hay un problema fundamental cuando el acceso a la educación superior se basa en un modelo de subsidios y financiamiento estatal sin control. Colombia ha seguido la receta de inyectar más y más recursos públicos en las universidades con la esperanza de mejorar la calidad y aumentar la cobertura, pero lo que hemos conseguido es precisamente lo contrario: un sistema universitario más caro, burocrático e ineficiente, con títulos devaluados que no garantizan movilidad social ni empleabilidad real. El problema no es nuevo ni exclusivo de nuestro país. Basta con mirar el fenómeno en Estados Unidos, donde décadas de préstamos estudiantiles subsidiados por el gobierno han disparado el costo de la educación sin una mejora proporcional en su calidad. En Colombia, la historia se repite con m...