La burocracia no innova
La ciencia, por definición, debería ser la búsqueda libre del conocimiento, un proceso que se alimenta de la curiosidad, el error y la competencia. Pero cuando esa búsqueda se somete al control del Estado, su naturaleza cambia: deja de ser un instrumento de descubrimiento para convertirse en un instrumento de poder. En Colombia, la ciencia gubernamental se ha transformado en una estructura burocrática que premia la obediencia política más que la innovación, y que depende de presupuestos sostenidos artificialmente por la política, no de resultados ni avances reales. Hablar de “ciencia pública” en un país donde el mérito se somete a la lógica del clientelismo y donde las universidades públicas se politizan antes que modernizarse, es aceptar que el conocimiento se ha vuelto un medio de negociación, no de progreso. El incentivo es el motor silencioso de toda acción humana. En la ciencia privada, ese incentivo es claro: la rentabilidad. Cuando una empresa invierte en investigación, lo hace ...