Cifras que Indignan, Verdades que Faltan
Hay algo profundamente seductor en los números grandes. En un país como Colombia, donde la desigualdad es visible en cada esquina y la desconfianza hacia lo público se ha vuelto casi instintiva, basta con presentar una cifra en billones para encender la indignación colectiva. No importa demasiado de dónde viene, cómo se calculó o si resiste una auditoría básica; lo que importa es el efecto inmediato: la sensación de saqueo, de abuso, de traición. Y en esa emoción, muchas veces, se pierde lo esencial: la verdad. La circulación reciente de piezas que consolidan supuestos “robos” por más de cinco billones de pesos asociados al gobierno de Gustavo Petro no es un hecho aislado, sino un síntoma. Un síntoma de una sociedad que ha dejado de exigir rigor a cambio de confirmación emocional. Porque lo verdaderamente preocupante no es que existan escándalos —Colombia ha convivido con ellos durante décadas—, sino que el debate público haya renunciado a distinguir entre evidencia, sospecha y n...