El Futuro de Colombia en Juego: Keynesianismo y la Trampa del Intervencionismo


Las teorías de John Maynard Keynes han influenciado profundamente la política económica mundial desde la publicación de su obra "La teoría general del empleo, el interés y el dinero" en 1936. Sin embargo, economistas de la escuela austriaca han criticado y refutado muchos de sus postulados, argumentando que estas ideas han llevado al fracaso a numerosos países. Analizaremos los principales postulados de Keynes desmantelados por los economistas austriacos y cómo estos principios, aplicados en Colombia, podrían llevarnos a un destino similar.

Keynes argumentó que el aumento del gasto público es esencial para estimular la demanda agregada y reducir el desempleo durante las recesiones. Este enfoque ha sido ampliamente adoptado en momentos de crisis económica, donde los gobiernos aumentan el gasto público para intentar reactivar la economía. Sin embargo, economistas como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises sostienen que el gasto público excesivo distorsiona los precios y las señales del mercado, creando ciclos económicos artificiales. En lugar de estimular un crecimiento sostenible, este enfoque lleva a una mala asignación de recursos y a una eventual crisis económica. En Colombia, el incremento del gasto público ha resultado en un aumento significativo de la deuda pública y en proyectos ineficientes que no generan beneficios sostenibles. El gasto desmedido sin una evaluación adecuada de la eficiencia y retorno de inversión conduce a un déficit fiscal insostenible y a una carga creciente de deuda que estrangula el crecimiento económico a largo plazo.


Otro de los postulados clave de Keynes es la manipulación de las tasas de interés para incentivar la inversión y el consumo. Según Keynes, una política monetaria expansiva, mediante la reducción de las tasas de interés, puede incentivar la inversión y el consumo, promoviendo así la recuperación económica. Sin embargo, la escuela austriaca argumenta que las tasas de interés artificialmente bajas fomentan inversiones imprudentes y especulativas, lo que eventualmente lleva a burbujas financieras y colapsos económicos. Murray Rothbard y otros economistas austriacos sostienen que las tasas de interés deben ser determinadas por el mercado y no por intervenciones gubernamentales. En Colombia, el Banco de la República ha mantenido tasas de interés bajas para estimular la economía. Esto ha provocado un auge en los créditos y un incremento en la especulación inmobiliaria y bursátil. Tal política puede llevar a una burbuja financiera, que, al estallar, dejaría a muchos inversionistas y ciudadanos en dificultades económicas, además de desestabilizar el sistema financiero del país.

Keynes también desestimó la Ley de Say, que establece que la oferta crea su propia demanda, argumentando que en ocasiones la demanda agregada es insuficiente para consumir toda la producción, lo que lleva al desempleo. Los economistas austriacos reivindican la Ley de Say, destacando que la producción es lo que permite la demanda, ya que los bienes producidos son intercambiados por otros bienes o servicios. Argumentan que la intervención estatal para corregir supuestas fallas de demanda conduce a ineficiencias y desempleo estructural. En Colombia, las políticas que buscan estimular artificialmente la demanda sin considerar la capacidad productiva del país han llevado a desbalances económicos. La intervención estatal en sectores específicos a menudo resulta en subsidios ineficientes y en una estructura de producción que no se ajusta a las necesidades del mercado, generando desempleo y subutilización de recursos.

En situaciones de trampa de liquidez, Keynes postuló que la política monetaria es ineficaz porque los bajos tipos de interés no estimulan la inversión. En estos casos, abogó por el gasto público como la única solución para revitalizar la economía. Rallo y otros economistas austriacos sostienen que la trampa de liquidez no es más que una manifestación de una economía en la que las malas inversiones han saturado el mercado. La respuesta no es más gasto público, sino permitir la liquidación de malas inversiones y la reestructuración del mercado para adaptarse a la nueva realidad económica. Durante periodos de crisis, el gobierno colombiano ha incrementado el gasto público para combatir la desaceleración económica. Esta política, lejos de resolver los problemas subyacentes, ha profundizado el déficit fiscal y ha aumentado la deuda. La insistencia en el gasto público como solución a todos los problemas económicos ha llevado a ineficiencias y a una economía que depende excesivamente del apoyo estatal, en lugar de fomentar un sector privado robusto y dinámico.

Las teorías keynesianas, aunque atractivas en su promesa de soluciones rápidas a problemas económicos complejos, han demostrado ser insostenibles a largo plazo. Las críticas de la escuela austriaca resaltan la necesidad de políticas que respeten las señales del mercado y eviten las distorsiones causadas por la intervención estatal. En Colombia, la aplicación de estos principios keynesianos ha llevado a una mayor deuda, ineficiencia y una economía vulnerable a crisis recurrentes. El país necesita reorientar su política económica hacia un enfoque que promueva la eficiencia del mercado, la responsabilidad fiscal y la libertad económica para evitar los fracasos históricos asociados con el keynesianismo.

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